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lunes, 31 de marzo de 2008

Internet Ventana al Mundo

La bandera Suiza.

Comienzo a escribir esta entrada en Ginebra para dejar constancia de dónde me encuentro en este instante. Tiene gracia, este año me estoy europeizando a toda velocidad. Ya hablaré de Suiza con más calma porque tendré que esperar un par de semanas a tener las fotos que necesito :) ya sabeis que me gusta hacer las cosas bien. De momento quiero aprovechar para comentar otras ideas que me asaltan cuando viajo. Es precisamente en esta situación donde valoro infinitamente el alcance global de Internet. Porque aún hay gente que no se ha dado cuanta de las repercusiones que tiene en nuestra vida cotidiana y de como el acceso a Internet se ha convertido en una necesidad en lugar de un lujo.

Cuando estaba en España valoraba sobre todo como Internet me permitía acceder al "mundo exterior". Me podía asomar, y por ejemplo, comprar un LEGO, o mejor aún, un LEGO que no estaba disponible para Europa encargándolo a Canadá vía eBay. También podía adquirir un servidor de Sun Microsystems de segunda mano en eBay, conseguir música de importación más barata que en España vía Amazon, o comprarme comics en inglés también vía Amazon cuando las posibilidades de conseguirlos en España eran remotas... por no decir inexistentes. Y, porque no, pagar con PayPal que es un gran invento. Todo eso estaba muy bien, además de leer el correo electrónico ;)

El "pequeño" objeto de deseo que vino del otro lado del charco.

También me daba cuenta de que con Internet aparecían muchas más posibilidades de autoenseñanza de las que yo tuve con mi modesta pero incombustible enciclopedia Larousse. Es cierto que hay mucho copy-paste en Internet, pero de vez en cuando encuentras tutoriales de calidad para casi todo lo que dé de si la imaginación. Es más, ahora con YouTube hay incluso videos de ayuda para multitud de cosas, incluyendo los famosos DIY (Do It Yourself, Hagalo Usted Mismo) para adictos compulsivos al bricolage. Pero aquí es requisito indispensable el inglés.

De hecho Internet podría jugar con respecto a los niños y adolescentes españoles el mismo Rol que desempeñan el cine y los dibujos animados sin doblar en otros países si supieramos potenciarlo. Por ejemplo, un adolescente puede encontrar infinidad de tutoriales de diseño de páginas web, y con muy pocos recursos económicos aprender algo divertido y que le puede servir profesionalmente en el futuro. Con el tiempo querrá hacerlas mejores y esto le llevará a aprender algún lenguaje de programación. Entonces descubrirá que su profesor de informática del instituto es un vago y que no tiene nada que enseñarle, que su profesor de inglés no tiene ni idea de pronunciar, y le sobraría Wikipedia para apabullar a cualquier profesor de eso que han dado en llamar Ciencias Sociales. Lo que demuestra que las matemáticas, la ortografía, la gramática y la literatura además de importantes no se pueden aprender en Internet y por eso se deben enseñar bien en la escuela.

Con la sinergia de estas dos aproximaciones tendríamos universitarios que sabrían leer comprendiendo y escribir sabiendo expresarse, además de tener un inglés minimamente funcional y una lengua adicional llamada C/C++ o Java por ejemplo. Creo que esto Enrique Dans lo describe perfectamente. Baste un ejemplo, Steve Jobs el CEO de Apple, en la presentación del software para desarrolladores del iPhone, se jactaba de que muchos de sus potenciales desarrolladores necesitarían en permiso de sus padres para poder vender los programas que escriban a través de su portal, dando a entender la extrema juventud de muchos de sus devotos tecnológicos. Pero como el alumnado en España es lo más borrego del mundo y le basta con un buen botellón de vez en cuando... pués nada pan y circo.

Volviendo a Internet, cuando empiezas a moverte, europeizarte, todo se acelera... y tus necesidades de comunicación se vuelven imprescindibles. Y ahí es donde Internet ha derrocado al teléfono casi definitivamente con la inestimable ayuda de Skype y otros. Llega un momento en que Internet no es opcional, Internet es necesario. Y no sólo para escribir este modesto Blog desde cualquier lugar. Por ejemplo, desde un autobús, como cuando me fui a Oxford. En España leer un periódico online es algo cotidiano, en el extranjero me permite estar actualizado. Puedo buscar mil parroquias católicas y actividades por todo Londres con la diócesis virtual. Es cierto que luego en realidad acabas leyendo un puñado de páginas porque no hay tiempo para todo, pero YouTube se basta y se sobra para hacerte perder el tiempo junto con la página de trailers de cine de Apple.

Ese maravilloso software, demostración de que Telefónica no es el alfa y la omega de las telecomunicaciones.

Otra aplicación que en España aún no tiene mucha penetración es el video bajo demanda, pero gratis... que Imagenio no es gratis, por poner un ejemplo. Leía recientemente de hecho que TVE va a ofrecer en Internet contenidos de forma gratuita. Aquí en el Reino Unido ya es posible acceder a contenidos de ese estilo usando el iPlayer de la BBC o el 4oD del channel 4. En otras palabras, que como siempre vamos con retraso.

Y a mucha gente aún no le entra en la cabeza la importancia de Internet... ¿Vosotros qué opinais?

ACTUALIZACIÓN 04/04/2008: Soy un desastre... esto va a demostrar como me voy por las ramas. Mi emoción con Internet relacionada con la europeización obedecía en gran parte a la posibilidad de imprimir tu carta de embarque para el avión. Ya había experimentado esto en otras ocasiones, con las reservas de los hoteles y otro tipo de tickets, pero pasar por un aeropuerto a "velocidad de crucero"... ¡oh Dios! ¡Es una maravilla! y yo un desastre.

lunes, 10 de marzo de 2008

Odio e incomprensión


Estar lejos de casa no es lo mismo que estar desinformado. De hecho, mantenerse informado es una forma activa de preocupación por lo que pasa en mi pais durante mi exilio. Los que me conocéis, sabéis que me considero a mi mismo como un librepensador. En otras palabras, mis razonamientos procuran ceñirse siempre a los hechos, y una de mis convicciones más arraigadas es el deber de buscar constantemente la verdad. Por eso mismo filtro la información que me llega, y por eso mismo busco la polémica y la diversidad de opiniones. Leer noticias pasadas por el filtro de un único medio de comunicación me privaría de las opiniones opuestas a la mía en general.

Hay medios más liberales que otros que admiten cierto grado de discrepancia con respecto a la línea editorial, y que son más dados que otros a conceder el derecho de réplica. No obstante ¿qué es un periodista? ¿qué le hace sentirse tan especial, tan capacitado para juzgar en áreas tan diversas y en ocasiones tan ajenas a sus conocimientos objetivos? Un periodista es en el mejor de los casos una persona honrada, que contrasta sus informaciones y persigue la aclaración de los hechos hasta las últimas consecuencias; y en el peor una pluma servil y prostituida que juzga según un sistema de ideas preconcebidas en el cual "el bien y el mal" están muy claros aunque "todo sea relativo". En general es un aprendiz de todo y maestro de nada que habla de lo que toca en cada momento, sin apenas tiempo para contrastar, y que hace daño en un instante pero es incapaz de reparar nada de lo que ya ha roto. Esa es en general mi amarga visión del periodismo, salvo honradas y honrosas excepciones. Además los mejores periodistas suelen provenir de otros campos en los que ya son expertos y sobre los que demuestran mejor juicio.

Vamos al grano. En general la actitud de los medios de comunicación hacia la Iglesia es hostil. Francamente hostil. Además está marcada por una ignorancia con respecto al tema del que se habla y unos prejuicios insólitos en seres supuestamente racionales. Os estaréis preguntando: ¿por qué toco este tema? Muy sencillo. Conoce a tu enemigo y conocete a ti mismo. Mi enemigo es la mentira y salgo a su encuentro para descubrirla incluso bajo la apariencia de verdad, de objetividad aséptica. Durante tres semanas he realizado un experimento descorazonador cuyos resultados voy a exponer.

Durante tres semanas he seguido las noticias relacionadas con la Iglesia Católica publicadas en un medio de comunicación español. Todas en portada y más o menos realzadas. Durante tres semanas en la página web de dicho medio aparecieron con mayor o menor grado de atención noticias relativas a la Iglesia. Ni una sola de ellas era informativa. Todas destilaban odio e incomprensión. Ni una sola sabía de lo que estaba hablando. Al fin y al cabo ¿qué se puede esperar de la LOGSE? Lo sé, lo sé. Pero no deja de cabrearme. Si tuviera que hacer caso de todo lo que se decía allí debería ser apóstata a estas alturas. Comecuras ya lo soy porque la verdad es que algunos me sacan de quicio.

Las noticias no enunciaban hechos objetivos. En todas había un posicionamiento ideológico subyacente. Enunciar un hecho sin proveer el adecuado contexto para interpretarlo es escamotear información esencial. Es dar apariencia de objetividad y caricaturizar con trazos gruesos. La mayoría de las noticias que leí eran de este corte. Las más vulgares opinaban con descaro, aportando tres líneas de hecho y diez de injurias variadas. El mal carente de sutileza no me preocupa demasiado, es lo suficientemente sectario para desacreditarse a si mismo ante cualquiera con un mínimo sentido crítico y una formación humana aceptable. Desgraciadamente conforme tenemos menos ciudadanos y mas hombres masa, populacho hablando mal y pronto, más y mejor se extienden estas menitras simples e infantiles. Ya no hay democracia, que es el gobierno del pueblo, sino oclocracia, el gobierno de la muchedumbre. De ahí viene la sistemática destrucción del sistema educativo, la necesidad del poder de crear al hombre masa, un ser dócil e indefenso en sus garras. Y lo que es más, el populacho es fácil de excitar contra los enemigos del poder, fácil de agradar y de halagar. Fácil de convertir en ariete.

Sin embargo, había artículos más peligrosos dedicados a fortalecer el cuerpo intelectual del odio. Los más sofisticados eran obras maestras de malicia. Estoy pensando en concreto en un editorial que leí hace cosa de una semana. Dicho editorial estaba muy bien escrito y contaba verdades irrefutables. Pero las empleaba torticeramente para convertir a la victima en objeto de la crítica. Y para ello sólo necesitaba la última frase, trocando así todo lo anterior, bajo una sútil reinterpretación, en un ataque.

Ese tipo de malicia si me preocupa. La del periodista inteligente pero malvado, guste o no el adjetivo que aquí empleo. Ese tipo de malicia requiere una inteligencia realmente al alcance de pocos y que permite negar lo que se afirma sin dejar de afirmarlo. Ya lo dijo Shakespeare en Macbeth: "el diablo miente cuando dice la verdad". Ese es el verdadero manipulador, no el que dice mentiras, las cuales son fáciles de desenmascarar. El verdadero manipulador, el maestro del engaño, ha de ser capaz de decir siempre la verdad de modo que siempre pueda ser coherente y su obra pueda torcer el rumbo de nuestros pensamientos a su gusto. Naturalmente que las mentiras son útiles, todos los tiranos lo han sabido siempre. Pero no son ni la mitad de peligrosas que "las verdades" que dan certeza y legitiman, permitiendo así la total anestesia de la conciencia encadenandonos en un esquema mental de eterna servidumbre.

Estoy cansado, anímicamente, de experimentar el odio y la incomprensión ciegas. Estoy cansado del odio e incomprensión hacía las cosas bellas que nuestras limitaciones y miserias nos impiden ver. Estoy cansado como dijo Shakespeare de las ofensas que recibe el merito paciente del indigno. Para no acabar con esta sensación triste os recomiendo la excelente pelicula "Primera Plana" (The Front Page) de Billy Wilder. Una visión ácida, irónica y divertida del periodismo y como no de la manipulación.