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sábado, 15 de diciembre de 2007

Turismo... De Guerra?


Varias de mis premisas al iniciar este Blog eran eludir la política y las polémicas. Sin embargo, el fin de semana pasado viajé a Derry y a Belfast como ya os había anticipado en mi última entrada, y después de esto no puedo evitar referirme, aunque sólo sea de forma somera, a la situación que se ha vivido en Irlanda del Norte. Notad que empleo el tiempo pasado, y que si Dios quiere, esta Paz en de la que ahora disfrutan tal vez sea duradera.

Día 6: Salimos de Stansted a las 7 de la mañana con rumbo a Londonderry (que es el otro nombre que recibe) en un vuelo de Ryanair (sí, la compañía denunciada por el calendario de marras de las azafatas con poca ropa, pero que conste que yo no he visto ni de lejos ninguna que se les parezca). Llegamos al "mini-aeropuerto", vamos a la ciudad y lo primero que hacemos es meternos un tradicional desayuno inglés entre pecho y espalda. Lo harán todo al revés en este país, pero al menos saben desayunar. Hecho esto fuimos a la oficina de turismo, en la cual había casi tanto merchandising de Guinness como folletos de toda Irlanda y recuerdos celtas variados. Allí nos apuntamos a un paseo guiado por la ciudad, y un abuelete muy majo nos hizo de guía con un gracioso acento irlandés. Recorrimos la muralla y vimos algunos lugares históricos. Para los que no lo sepan Derry es la ciudad donde aconteció el Domingo Sangriento. Básicamente circunvalamos la muralla que debería rodear a la ciudad antigua, y digo debería porque el IRA puso tantas bombas en aquella ciudad que ya no quedan edificios originales casi en la ciudad "antigua". Solo es para que os hagáis una idea de lo salvaje que ha sido la lucha entre unionistas/protestantes y republicanos/católicos. Lo que mas me sorprendió es como miran hacia adelante y como valoran los frutos de la paz que ahora disfrutan, y como no quieren despertar fantasmas del pasado... Un motivo de atracción turística actualmente son los murales, una forma de expresión muy frecuente por aquí. Podéis ver dos ejemplos de un barrio católico aquí, y luego otro de un barrio "leal" en Belfast. Al final del día y despúes del diluvio universal tomamos el tren para poder ver la costa durante el trayecto a Belfast.

Dia 7: Una vez en Belfast fuimos a un hostal bastante pintoresco, y descubrí que en este país hay hogares en los que la fuente principal de calor sigue siendo una chimenea de carbón. Bromas aparte no es moderno, pero no me disgusta... para un fin de semana. Continuando con el viaje, vimos un poco el centro de Belfast a pie, fuimos al mercado de Saint George (en este link además se indican otros lugares interesantes) donde había hasta un puesto de paella regentado por españoles. Después de eso llovía tanto que optamos por pagar el autobus turístico para no perder el día y poder ver al menos la mayor parte de las cosas. Y fue una sabía decisión, pudimos ver todo Belfast en contrarreloj y el guía que iba explicando era un apasionado y un bromista. Y al igual que en Derry nos brindaba muchos comentarios sobre los problemas de Irlanda del Norte, pero siempre desde una perspectiva muy constructiva. Siempre hay momentos curiosos, como cuando pasas al lado de un hotel y te dicen que tiene el dudoso honor de ser el más bombardeado de Europa... Pero a día de hoy es cierto que han sabido aparcar ciertas diferencias y como resultado ha venido la inversión extranjera, la seguridad, la creación de empleos y un incremento generalizado de la calidad de vida. Ahora nadie quiere dar pasos atrás y miran hacia adelante.

Lo cierto es que los restos de alambradas, e instalaciones judiciales, carcelarias, policiales y militares que quedan te hablan de un pasado reciente y violento. Sin ir más lejos, las antiguas viviendas de los soldados británicos encargados de mantener el orden, una mole de decenas de pisos de altura en cuyo tejado había todo tipo de artefactos para controlar la vida de los ciudadanos y evitar posibles atentados; o la decadente y ya en ruinas corte de justicia, donde piensan montar un hotel y un casino, cuando retiren todo el alambre de espino. En conclusión, hay heridas que tardarán aún un tiempo en cerrar, pero, Dios mediante, con el paso del tiempo cicatrizaran y serán un recuerdo de un doloroso pasado; legado de las guerras de religión que se libraron en toda Gran Bretaña durante siglos por culpa de la bragueta inquieta de un rey que deseaba tener un heredero varón por encima de todo*. Después del autobús turístico fuimos a darnos una ducha, y a hacer esas cosas que hacen los jóvenes, ¡ay!, consumir grandes cantidades de alcohol.



Día 8: Nos levantamos, cogimos un taxi y nos fuimos a ver la llamada irónicamente "línea de paz" y los murales de los protestantes en “Loyalist Square”. Lo de la línea de paz es un minimuro de Berlín para evitar el lanzamiento de proyectiles entre vecinos de tendencias opuestas. Hicimos unas cuantas fotos, por fin salió el sol, y corriendo al aeropuerto que hay que volver a casita… dónde me esperaba una lavadora. Sólo lamento que no nos diera tiempo para planificar una visita a la “Calzada de los Gigantes”, otra vez será. Me despido con un video de U2 titulado como no “Sunday Bloody Sunday” (esta otra versión tal vez os guste también, muy emotivo cuando les pone a rezar).


Nota 1: Este artículo se ha escrito íntegramente durante mi viaje de ida a vuelta a Oxford en el Oxford Tube, un autobús con un enchufe para el portátil cada dos asientos y una conexión WiFi gratuita a bordo, y es una buena forma de aprovechar la hora y cuarenta minutos que dura el trayecto (sed listos comprad los billetes en MegaBus y os ahorrais ₤3,5). Sí, ¿qué pasa? soy un enfermo mental y me he traído el portátil sólo para aprovechar el rato y escribir el Blog ¿algún problema? Peor que yo está la tribu de Papas Noel y “Mamas” Noel “busconas” que viene en el autobús conmigo de camino a Londres…

Nota 2: Estrictamente para cinéfilos, los que queráis ver dos buenas películas sobre el conflicto en Irlanda del Norte debéis echarle un ojo a “En El Nombre Del Padre” y “The Boxer”, ambas de Jim Sheridan y ambas con magníficas interpretaciones de Daniel Day-Lewis.

* Hoy en Oxford he visto unos souvenirs muy apropiados al tema que citaba anteriormente, vendían muñequitos para colgar en el retrovisor: el del policía británico, el del soldado con el uniforme tradicional… y lo más chocante, el de Enrique VII y también el de cada una de sus siete desafortunadas esposas, cada una de ellas muy monas con un trajecito de época distinto… Como diría Obélix: “Estos bretones están locos”