
El paseo por Charing Cross de la semana pasada dio para mucho. Entre otras cosas para localizar un par de librerías con gangas. Por menos de dos libras pude conseguir las Obras de Teatro de Oscar Wilde de una editorial barata. Me encanta Oscar Wilde, y además tenía muchas ganas de releer sus obras de teatro en inglés después de haber leído la esplendida biografía de Joseph Pearce (un buen comentario a esta biografía). Mi gusto por Oscar Wilde obedece al hecho de su obsesión con parecer un depravado a los ojos de todos siendo una persona esencialmente buena en su interior y un moralista de cuidado. Muchos parecen obviar este último aspecto en virtud de su homosexualidad. Su drama es que al convertir la mentira y las máscaras en una forma de ser la sociedad ya nunca dejó de verle como aquel ser inmoral que el aparentaba en lugar de aquel que realmente era o quería ser. Y a la hora de juzgarle cayeron sobre él con dureza todos los prejuicios que se dedicó a cultivar alegremente.
De momento han caído de un golpe: "Lady Windemere´s Fan" (El Abanico de Lady Windemere), "A Woman of No Importance" (Una Mujer Sin Importancia) y "The Importance of Being Earnest" (La Importancia de Llamarse Ernesto). El teatro tiene la ventaja de que se lee en un suspiro y se disfruta muchísimo.
Lo mejor de sus obras de teatro es de forma indiscutible los papeles femeninos y los depravados y a la vez divertidísimos papeles masculinos. Wilde vuelca en la figura de la mujer todo su talento creador y parte de su mejor "yo", tanto si es una cotilla incorregible, un alma pura e inocente o una pecadora redimida, haciendo una crítica a la sociedad victoriana del momento y replanteando el papel de la mujer en la sociedad. Del mismo modo vuelca todo su yo "aparente" e inmoral en los divertídisimos diálogos entre los personajes masculinos. Le encantan los juegos de palabras y su teatro se basa en gran medida en la provocación.
En su obra es posible apreciar cosas del estilo de: "One should never trust a woman who tells one her real age. A woman who would tell one that, would tell one anything" (Uno nunca debe confiar en una mujer que dice su verdadera edad. Una mujer que te diría eso, te diría cualquier cosa). No cabe duda de que influenciado por una madre que era una mentirosa compulsiva e incapaz de decir su verdadera edad. Es curioso por ejemplo ver como se manifiesta en su obra su admiración por la sociedad de los Estados Unidos como contraposición a la sociedad victoriana y su clasismo. La sociedad de hombres libres e iguales frente al rancio clasismo del Imperio Británico.
Por último comentar que Oscar Wilde ha sido llevado al cine con calidad dispar. La excelente adaptación de "El Abanico de Lady Windemere" en la película A Good Woman, con la magnífica interpretación de Tom Wilkinson, uno de esos secundarios que hacen grande una película. Como contraposición la decepcionante "La Importancia de Llamarse Ernesto", y es que toda película en la que trabaja Colin Firth como protagonista es poco creíble, y está abocada al fracaso a menos que interprete el papel habitual de pringado.
sábado, 16 de febrero de 2008
The Plays of Oscar Wilde
jueves, 31 de enero de 2008
San Juan Bosco

Quise crear esta entrada el día 31 de enero. Así mismo me hubiera gustado ir a misa a una parroquia de salesianos en Londres ese mismo día, sin embargo ellos están en la otra punta de la ciudad, y yo no estoy en Londres de vacaciones francamente. Hecho el inevitable comentario inicial comencemos... hoy he hecho voto de no recurrir a la omnipresente Wikipedia, hoy recurriré a mis recuerdos, que nos son pocos después de mas de doce años como alumno en un colegio salesiano de cuyo nombre no quiero acodarme...
Alla en los comienzos del siglo XIX nació un mozo muy peculiar a cuya inquietud le debo mucho: Juan Bosco. De familia humilde, Juan Bosco tuvo que hacer un doble esfuerzo para poder estudiar, primero era pobre, segundo era incomprendido, al fin y al cabo "estudiar ¿para qué? no había ya bastante trabajo en el campo para perder el tiempo en estupideces". Afortunadamente su madre, mamá Margarita, ese ángel afectuoso que conocía los anhelos de su corazón velaba por él, segura de que Dios alumbraría su camino. ¡Y vaya si lo alumbró!, Juan Bosco es famoso entre otras cosas por sus sueños* los cuales le marcaron hondamente y le encaminaron siempre bajo la guía de María Auxiliadora. A los nueves años tuvo el primer sueño y el más determinante, pues marcaría toda su vida y definiría su vocación: "Ser un sacerdote para los jovenes".
No es mi propósito hacer una minibiografía**, pero si reseñar algunos aspectos que recuerdo a bote pronto de la vida de este gran santo. Después de trabajar en los más variados oficios para costear sus estudios y pasar por el seminario ya era sacerdote. Un rasgo curioso era su talento para escribir, y apredió a sacrificar el estilo para darse a entender mejor como cuenta en sus memorias; en una de sus primeras homilias, después de haber quedado muy satisfecho con su discursito le pregunto al parroco su opinión y este le respondió que sí, que una homilia muy bonita... pero que se habían enterado dos. El parroco y él. Lección aprendida y orgullo escarnecido. Más adelante en su vida y ante la falta de materiales educativos, el mismo se dedicaría a elaborar sus propios libros de texto en una diversidad de campos abrumadora.
Ya estaba preparado para comenzar su misión. Ahora le hacían falta los jóvenes, y estos estaban en Turín, atraidos desde el campo por la revolución industrial y la necesidad de sobrevivir. Para sobrevivir necesitarían una profesión, y por eso Don Bosco fue pionero de la formación profesional y de las negociaciones de los contratos de sus muchachos con los patrones. Por eso es patrón de los sindicatos, que sinceramente ya podían aprender honradez de él. Educó, visitó las carceles, luchó y congregó junto a sí a un grupo de sacerdotes y antiguos alumnos con sus mismas inquietudes: los Salesianos, en honor de San Francisco de Sales. Y junto a él desde el principio mamá Margarita, que pasó a ser madre de sus jóvenes.
Naturalmente sus coétaneos le tomarón por loco e intentaron acabar con él físicamente en ocasiones. También encontró benefactores gente honrada que comprendió su esfuerzo. Trabajador incansable llegó a obtener dispensa de las oraciones obligatorias del sacerdote, porque los días no tenían más horas para él, y porque toda su vida era oración. Quebrantó su salud a base de trabajo y más trabajo y ardió como una luz que se consume haciendo lo que debe: iluminar.
En uno de sus sueños concibió la vocación misionera de su nueva congregación, y así bajo su influencia partieron los primeros misioneros Salesianos a llevar su mensaje y su ayuda a los distintos lugares donde hicieran falta. Y con gran éxito, hoy día los Salesianos tienen colegios y universidades por todo el mundo, y en los países en vías de desarrollo constituyen una fuente de educación y esperanza para miles de jóvenes sin oportunidades.
Finalemente el 31 de enero de 1888 "murió" para nacer a la Vida, para ir al encuentro de María Auxiliadora a cuya devoción siempre atribuyo todos sus éxitos porque "Ella lo ha hecho todo".
Si de entre todos los salesianos que he conocido hay alguno que merece ser llamado salesiano ese es don Celestino, verdadero ejemplo de trabajo duro, humildad, dedicación y voto de pobreza. Mi recuerdo y mi aprecio desde estas líneas, el me enseñó a ser un buen estudiante (aunque luego me haya echado a perder...).
* Algunos "salesianos muy modernos", "muy progres" pretenden que en realidad Don Bosco era un "egomaníaco con delirios de grandeza", y he citado literalmente; incapaces como son de entender la Gracia de Dios, don que no se puede interpretar según la gráfica evolutiva del precio de las lentejas, han renegado de todo lo espiritual y centrados en la desolación de lo material llevan a la ruina a los jóvenes de los que deberían cuidar y a la congregación a la que nunca debieron haber entrado. Se os pedirán cuentas, lo de la piedra de molino iba por vosotros.
** La vida de Don Bosco da para varios tomos... y más para una serie de TV que para una película. Lo mejor de la última la excelente caracterización de Juan Bosco, el que quiera saber algo de verdad lo mejor es que se busque una biografía facilita, las de Teresio Bosco están bien para empezar, las "Memorias del Oratorio" que escribió en propio Don Bosco son para nível maestro Jedi. Una forma fácil de conocer a Don Bosco, como a cualquier otro santo, es tirar de anecdotario y en este caso es largo, tierno y divertido.